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Impresiones

"¡En Guinea Ecuatorial se reúne todo el mundo!" Anna Motairek, médico, Rusia

Hace ocho años, mi marido, el doctor Malik y yo, vinimos por primera vez a trabajar a Guinea Ecuatorial.  Al principio no teníamos pensado inmigrar, sólo trabajaríamos como médicos un par de años y volveríamos. Y luego de ver cómo todos contraían malaria, más ganas tenía de volver pronto. Fue particularmente difícil para Malik, que cada dos semanas se afiebraba. Al enfermarse tantas veces terminó desarrollando inmunidad y cada vez que sufre los primeros síntomas, simplemente se toma un paracetamol. Lo que pasa es que terminamos entendiendo el carácter de la enfermedad. Hay que darle la importancia necesaria. No hay que tomarla demasiado en serio, ni tampoco mirarla en menos.

En fin, nos quedamos y no nos arrepentimos. Lo primero que me sorprendió y me alegró mucho, es el ambiente internacional que existe acá. La impresión que me dio fue la de que gente de todo el mundo se ha reunido acá. Nuestros mejores amigos eran de Corea, Argelia, Francia, EEUU. Salíamos juntos, descansábamos y organizábamos fiestas. Nuestros hijos se criaron conviviendo con extranjeros. Guinea Ecuatorial nos brindó la increíble posibilidad de comunicarse con todo el mundo dentro de un solo país.

Al principio trabajamos a base de contrato, pero como yo y mi esposo somos especialistas- yo soy pediatra y él ginecólogo, nuestros colegas nos derivaban mujeres y niños. Y así surgió la idea de abrir una clínica propia. En ese tiempo Justino Obama era el ministro de salud y fue él quien nos ayudó a realizar nuestra idea. Lo consideramos uno de los padres de la cínica "Selena". Al principio era una consulta pequeña, y luego, construimos un gran edificio y ahora somos una institución grande.

No es para nada lujoso y todos nos conocemos. El 80% de los pacientes nos visita desde hace tiempo y nos estiman mucho. Eso se siente. Yo sé lo que necesita a esta gente. Todos los días, al abrir la clínica veo una fila de gente esperándome. Toda la isla ya conoce al doctor Malik,  Pero además de esto, existe un aspecto material importante. Yo trabajé en Rusia como pediatra y ganaba muy poco. Aquí se gana mucho más. Y eso incluso considerando las veces que mi esposo no cobra por la consulta. Nos esforzamos por trabajar en beneficio de este pueblo. Yo, por ejemplo, soy una acérrima partidaria de la lactancia. Esto es un gran problema acá. El nivel de vida en este país está mejorando cada día más. Llegaron los frutos de la civilización. Pero los ecuatoguineanos todavía no distinguen lo dañino y lo beneficioso.  Beben gaseosas y les dan de comer comida envasada a los bebes, con la idea de que, como lo compraron con dinero, necesariamente tiene que ser bueno. Antiguamente, solo una de cada cien mujeres no le daba leche a su bebé. Pero ahora la situación es terrible. Puede que muchas no quieran dar pecho, pero no tienen problemas para cambiar su edad. Hace unos años, hubo una renovación de los documentos de identidad e ingresaron los datos de nacimiento basándose en la palabra de cada persona. Y así, hasta hombres mintieron sobre su edad.

Aunque, en general, los ecuatoguineanos me sorprenden positivamente: son personas abiertas y de buena voluntad, educadas e informadas. Lo son mucho más que sus vecinos de África Occidental en lo que respecta a temas de salud. Antes de ir al médico, investigan el tema por internet. Puede que eso tenga su origen en que los lugareños no les creen mucho a los médicos, incluyendo a los blancos. Es por eso que estamos doblemente orgullosos de habernos ganado su confianza. Existen, por supuesto,  instancias específicas en las que van de la medicina tradicional a la charlatanería y curanderos. No voy a decir que son solo tonterías, algo de cierto hay en todas esas prácticas. Hay mucho que no se sabe al respecto. Algunos pacientes recurren incluso a la sangría. Pero esa es su área y yo no me voy a meter sin que me inviten.


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