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Prensa

HEAVY LIFT #22:
La historia no contada de África

30.09.2011

Rainbow Nelson

Guinea Ecuatorial, que en tan solo 20 años pasó de la edad de piedra al siglo 21, representa quizás uno de los más sorprendentes ejemplos de desarrollo económico en África. Nuestro corresponsal Rainbow Nelson nos escribe desde la pequeña y pudiente isla africana de Bioko.

El país bien puede considerarse uno de los milagros económicos en el mundo, luego de haberse transformado en el tercer mayor país exportador de petróleo en el África tropical. Quien haya estado aquí antes de 1995, difícilmente se habría imaginado que esta diminuta ex-colonia española se transformaría en lo que es ahora. Lo que resulta menos difícil es creerle a los ojos al ver por primera vez lo que ocurre aquí.

Hace diez años, este país era uno de los más pobres del planeta. Los regímenes coloniales en África cayeron uno a uno y fue en la década de 1970 que Guinea Ecuatorial obtuvo su independencia, pasando primero por un período de desolación hasta 1995, cuando ExxonMobile encontró oro negro en estas tierras.

Hoy, el país, con una superficie de 28 mil km2 y con una población menor a la de Bélgica, recibe cada año más de 10 mil millones de dólares por la exportación de petróleo y realiza programas estatales que atraen en masa a inversionistas extranjeros.

La población de Guinea Ecuatorial se ha casi triplicado desde 1994 (596 mil personas), llegando al millón 600 mil. Y no solo aumentó la población Muchos ecuatoguineanos, que en su momento huyeron de las atrocidades cometidas por el primer presidente Francisco Macías, volvieron a sus hogares, junto con muchos trabajadores extranjeros, cuyas manos estuvieron tras quizá el mayor boom de la construcción en el mundo.

A pesar del aumento de la población y gracias a los 300.000 barriles diarios de petróleo que se exportan, Guinea Ecuatorial consiguió aumentar su PIB per cápita anual de 590 dólares en 1998 a 36.000 (a un nivel comparable a España o Grecia).

"Heredamos un país en ruinas, completamente distinto al que tenemos hoy" dijo en una entrevista a nuestra revista el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. - Éramos uno de los países más pobres de África, pero ahora somos una nación floreciente, que aprovecha la excelente situación económica en pos del progreso general del país.

Trabajadores e ingenieros de China, el Líbano, Egipto, Turquía y también de países vecinos como Camerún, Mali, Nigeria, Ghana y Gabón construyen juntos la nueva Guinea Ecuatorial, y forman parte de su gran salto hacia el futuro. Cabe destacar, que su difícil pasado es compartido por muchos de los 52 países africanos, cuyos líderes se reunieron en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial, ubicada en la isla de Bioko.

A finales de julio de 2011, se llevó a cabo la cumbre de la Unión Africana. El anfitrión fue el presidente Obiang, quien conoce personalmente a la mayoría de los invitados y que se ha esforzado por exceder las expectativas al punto de construir una ciudad entera para la ocasión.

Sipopo, la nueva ciudad, es un complejo lujoso, compuesto por 21 proyectos de infraestructura desarrollado por 10 empresas distintas procedentes de China, Turquía, Rusia, España, Francia y Guinea Ecuatorial.

La ciudad propiamente tal, construida sobre territorio que antes era selva virgen, es obra de Hassan Hashem, arquitecto francés nacido en Senegal e hijo de emigrantes libaneses.

En un esfuerzo por dar al mundo una impresión indeleble del progreso de uno de los países más pequeños de África, el gobierno de Obiang invirtió en el complejo "Sipopo" 580 millones (USD 830,9 millones). La construcción y puesta en marcha de este proyecto forma parte de del ambicioso plan de diversificación de la economía para depender menos del petróleo y más del turismo.

El enorme centro de conferencias, donde se llevaron a cabo conversaciones sobre la situación en Libia, fue construido en 6 meses con materiales traídos casi exclusivamente de Europa y Asia Oriental.

Esta hazaña logística la realizó la empresa constructora turca Summa. Fueron 5 buques fletados y 12 aviones de carga los que trajeron de Estambul a Bioko todos los materiales necesarios, incluyendo grúas, equipos de montaje y todo lo necesario al operar por primera vez en Guinea Ecuatorial.

La impecable organización le permitió al contratista entregar el centro de conferencia casi un mes antes de plazo, lo que sirvió de peculiar regalo para el presidente Obiang, quien el 5 de junio celebró su cumpleaños número 69.

Cerca del segundo centro de conferencia (construido por los chinos) se construyeron 52 mansiones de estilo europeo, las que sirvieron de alojamiento para cada uno de los líderes del continente. Los diplomáticos y empresarios, que llegaron haciendo lobby con la esperanza de adjudicarse lucrativos contratos al margen de la cumbre, se alojaron en un hotel de 5 estrellas de la cadena Sofitel, con 300 habitaciones de lujo y una playa privada de un kilómetro y medio de extensión.

Para que los participantes de la cumbre estén bien alimentados, se trajeron cocineros de Brasil, que llegaron a la isla con productos de todo el mundo.

Y mientras los líderes africanos discutían de asuntos actuales, las excavadoras continuaban abriéndose paso en la selva, preparando el terreno para un campo de golf de 18 hoyos.

Construida con el único propósito de impresionar a los invitados, Sipopo, dista de ser el único ejemplo del vertiginoso salto que dio Guinea Ecuatorial al siglo 21. Los petrodólares de este país financiaron el boom de la construcción -como ocurre actualmente en China y los Emiratos Árabes Unidos.

"Planeamos construir más de 150 mil viviendas sociales para nuestros ciudadanos e invitamos empresas constructoras de todo el mundo a participar en este proyecto" dijo el presidente Obiang. "Y les garantizo a las constructoras que nuestro gobierno comprará todas las obras terminadas".

La voluntad del presidente por mejorar el nivel de vida de la gente se evidencia en parte en la construcción de la ciudad-dormitorio "Buena Esperanza" en la capital Malabo. Con proyectos como este, en el que ciudades enteras se importan, se demuestra lo mucho que este país depende de las importaciones.

Vallas publicitarias de ExxonMobil, TotalFinalElf, Noble Energy, SocGen y el Banco de los Estados de África Central se yerguen a lo largo de la autopista de tres carriles que une el aeropuerto internacional con Malabo-II, la moderna extensión de la capital insular. Las vallas publicitarias, escritas en chino y español, dan muestra del futuro transnacional de este país.

A la distancia, cerca de las viviendas sociales, se pueden ver los condominios de lujo y hoteles de cinco estrellas para quienes vienen en busca de oportunidades.

La reconstrucción de los puertos de Malabo y Bate requirió muchos millones de dólares de inversión y permitirá triplicar el volumen, para así seguirle el paso al vertiginoso desarrollo económico del país.

Inversionistas de diversos países inyectaron USD 492 millones en la empresa ecuatoguineana Abayak, cuyos astilleros en Malabo son uno de los más grandes de esta parte del continente y pueden prestar servicios a cualquier embarcación.

En el otro extremo de la isla de Bioko, en la ciudad de Luba, la empresa británica Lonrho, que lleva más de cien años operando en África, construye un puerto, especialmente para especialistas que operan mar adentro. Empresas como SBM Offshore NV y Technip se preparan para la nueva fase de estudios del fondo marino y ya han comenzado a construir proyectos - ahora en Biako llegan hasta cuatro embarcaciones cada mes, que traen todos los equipos y materiales necesarios.

La empresa nacional de gas Sonagas, en conjunto con Marathon Oil Corporation y Noble Energy Inc., iniciaron la construcción de una segunda planta de gas natural licuado (GNL) a ciclo continuo, en el que el gas natural se enfría hasta llegar al estado líquido, facilitando así su transporte y almacenamiento.

La planta se construirá en Punta Europa (el nombre del complejo energético estadounidense cerca del aeropuerto de Malabo) y permitirá exportar 3,7 millones de toneladas adicionales de GNL cada año. Esto representa un sustancial aumento a los 3500 millones de petrodólares que cada año perciben las arcas fiscales.

Tan solo una mirada superficial al puerto principal de Bata basta para apreciar el enorme salto hacia el futuro que dio Guinea Ecuatorial. Buques graneleros Panamax se llevan madera y traen el cemento que en grandes cantidades necesita el boom de la construcción que vive este país.

Ahora en la parte continental del país se construye una central hidroeléctrica con capacidad de 591 megavatios. El gobierno no solo planea instalar electricidad en cada hogar del país, sino que construir una ciudad completa. Se llamará Oyala y, según se dice, promete ser la "Venecia africana".

Una autopista de dos carriles ya conecta Bata y Monomo - ciudades ubicadas respectivamente a cada extremo del país. El asfalto que se abre paso entre la densa jungla africana parece ser una autopista hacia el futuro.

"De hecho, este país parece ser la historia no contada sobre cómo el éxito llega a África" dijo Yuri Providion, ingeniero marino de Ucrania que llegó a Guinea Ecuatorial hace 16 años con la empresa naviera Kalunga. Actualmente Providion es el supervisor regional de la española SJ Marine Ltd., empresa que planea la expansión de los astilleros.

"Son pocos los país que alcanzan en tal poco tiempo un progreso semejante" precisó Providion. "En menos de dos décadas, parece haber dado el salto desde la Edad de Piedra hacia el siglo 21".


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