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Prensa

El pequeño Israel bajo el sol de Guinea Ecuatorial

01.09.2012

 

-En realidad, somos un centro médico- cuenta Mikhail Averbukh, director del centro La Paz, ubicado en Sipopo-en las afueras de la capital. La distancia del centro resulta ser un factor positivo: el complejo queda convenientemente cerca del mar y dos veces al dia un autobús gratuito va desde y hacia el centro de la ciudad. - Actualmente existen dos centros. Uno en Bata y este. Pero dos más están en construcción. Aquí prácticamente todo está en construcción. Ante nuestros ojos se construye un nuevo país. Lo cual es fascinante. Cuando me vine para acá desde Israel, me imaginaba África completamente distinta. 

En pocas palabras, la historia de Guinea Ecuatorial es la siguiente: al principio, este país no tenía suerte. Si tan solo hubiera sido colonia de Inglaterra o incluso Francia y no de España. Los españoles se dedicaban exclusivamente a la prodicción de cacao y madera y no invirtieron un centavo en infraestructura, aunque vigilaban con recelo que los ecuatoguineanos fueran buenos católicos y no practicaran ningún otro culto en secreto. Como resultado, al independizarse, el "patito feo africano" (como un periodista se refirió al país) era completamente prístino: sin carreteras ni hospitales y con una población analfabeta y miserable.

Los españoles fueron incapaces hasta de encontrar petróleo en las costas, cosa que intentaron hacer a petición del gobierno ecuatoguineano. Fueron los estadounidenses los que encontraron el petróleo y actualmente el país tiene un PIB per cápita comparable al de España, cerca de 30 mil dólares.

Hoy, Guinea Ecuatorial confirma la idea de que con un enfoque sensato se puede tener un lugarcito bajo el sol para todos- incluso en un país así de pequeño. Estadounidenses, franceses, chinos, libaneses, turcos, marroquíes... Y, por supuesto, israelíes.    

La existencia de La Paz se debe a la conocida emprendedora israelí Yardena Obadia, cuya fuerza de voluntad y energía ya son leyenda en África.

- Esta mujer tiene la pasión y fuerza de diez hombres, - dice Mikhail Averbukh. - ¿Ve la foto de arriba? También fue su idea

Estamos en la sala donde está instalado el escáner. La foto está magnificada varias veces y cuenta con iluminación interna. Aparecen copas de árboles con un cielo azul brillante de fondo. Cuando el paciente está acostado, ve una imagen familiar y agradable y no se estresa por los equipos que lo rodean. La foto realmente funciona. Cuentan los médicos que muchos ancianos de zonas rurales, por decirlo suavemente, se pierden en el hospital.

No tiene sentido enumerar todo lo que hay. Basta con decir que la calidad del centro La Paz es comparable con cualquier hospital europeo. Los centros médicos se construyen con fondos asignados  por el gobierno de Guinea Ecuatorial y los especialistas israelíes constituyen el capital humano. En Israel, el Estado envía enfermeras a que se capaciten.

Nuestra tarea consiste en traer a África tecnología y métodos occidentales y asegurarnos de que echen raíces en este país- dice el director. - Estamos recién empezando, aunque ya hemos logrado algunas cosas. Lo más complicado no son las salas de hospital o medicamentos y equipos modernos. Se puede construir un buen hospital en un año, si hay dinero. Lo difícil es cambiar la psicología de las personas, su relación con la salud. 

Según los médicos, en Guinea Ecuatorial, donde se encuentran casi todas las enfermedades infecciosas conocidas por la ciencia moderna, muchas personas todaía consideran la vida y la salud como algo dado y carece de sentido hacer algo para influir su curso. Es posible, claro está, recibir tratamiento del curandero de la aldea Existen casos en los que el paciente es traído ya demasiado tarde y no se puede hacer mucho. Por lo general son niños con enfermedades infecciosas en las primeras horas de vida.  

También hay casos en los que los padres rechazan la hospitalización porque no tienen dinero.

- Hace poco tuvimos que hospitalizar casi a la fuerza a una mujer y su niño- cuenta Mikhail Averbukh. - Dijo no tener dinero. Le repetimos varias veces que no necesitaba pagar, pero no nos creía.

A propósito de dinero. Solo en la prensa española escriben que gran parte de la población vive con un dólar al día (lo que cuesta una barra de chocolate o una lata de coca-cola en las tiendas locales). Las salas de los centros La Paz siempre están llenas de  pacientes. No son magnates petroleros (ellos prefieren ser tratadosrse en Europa o EEUU) sino que gente común.

El tratamiento no es gratuito, pero el costo está al alcance del bolsillo del ecuatoguineano medio. Una operación de apendicitis cuesta 300 USD, el seguimniento del embarazo con el parto incluido cuesta 400 USD, y un chequeo completo, 200 USD. Además, el gobierno cubre el 50% de todos los gastos relacionados con maternidad y pediatría. 

En el hospital vimos a un bebé que nació pesando 500 gramos. Las posibilidades de sobrevivir son de un 50%, incluso en Israel. Pero los médicos esperan que todo salga bien.

Sea como fuere, la gente está empezando a entender que la salud está en sus manos. Cuando se anunció por la radio que en La Paz habrá vacunación gratuita contra la hepatitis, el primer día vino poca gente. Querían asegurarse de que no hubiera ninguna trampa, que efectivamente fuera gratuita. Los días siguientes la cantidad de interesados creció exponencialmente.

En otra ocasión invitaron a un especialista alemán en cirugía maxilofacial. Y también anunciaron por la radio: quien tenga problemas en la mandíbula, que venga a La Paz. El tratamiento es gratuito. Hubo muchos interesados, pero en su mayoría tenían problemas en los dientes. ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso los dientes no se alojan en la mandíbula? ¡En la radio dijeron que era gratis! ¡Cumplan su palabra!

Hoy en día, la comunidad israelí de Sipopo está compuesta por 100 adultos, 17 niños y un perro. Pronto serán más: todavía falta mucho para que sean solo médicos ecuatoguineanos los que traten a los ecuatoguineanos.


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