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Prensa

Krasnaya Zvezda (Estrella Roja):
Los Perros de la Guerra regresan

16.01.2018

Autor: Bajtiar Akhmedkhanov

En la víspera del Año Nuevo tuvo lugar un intento de golpe de estado en Guinea Ecuatorial, un país africano pequeño, pero rico en petróleo (tercer exportador de petróleo en el continente), situado en África Central.

Según la información del ministerio de seguridad del país, aproximadamente 30 personas se infiltraron en el territorio de Guinea Ecuatorial por parte de Camerún, con el objetivo de cometer una serie de ataques a las estructuras gobernamentales, provocar desórdenes de masa y derrocar el gobierno del Presidente Obiang.

En África es difícil sorprender a alguien con noticias de los golpes de estado. Pero incluso para África tal número de los intentos de golpe de estado como ha pasado con Guinea Ecuatorial (de verdad, todos fallidos) ya se hace simplemente indecente. Sólo en la década de 2000 acontecieron tres intentos. En 2004 un grupo de mercenarios bajo el mando del graduado de una universidad de la élite y ex-oficial de fuerzas especiales de las AIR FORCE de Británia Simon Mann fue detenido en Zimbabwe durante preparación para un vuelo a Guinea Ecuatorial. Uno de los que había organizado el intento de golpe de estado fue Mark Tetcher. En 2009 un grupo de personas armadas (fueron los bandidos contratados de Nigeria) atacaron en embarcaciones al Palacio Presidencial en la capital del país ciudad de Malabo, pero aquel ataque fue rechazado también, y el destacamento de agresores fue derrocado.

Y ahora el tercer intento en diciembre de 2017. La verdad es que esta vez los mercenarios no fueron los paracaidistas británicos de elite que actuaron como bandidos, sino un chusmaje de gente de CAR, Chad y Sudán.

Hay que decir que los intentos de derrocar el poder en la República se marcaban aún en el siglo XX. La Guinea Ecuatorial se hizo el prototipo de un país ficticio africano Zangaro en la novela famosa de Frederick Forsyth Los Perros de la Guerra.

No obstante, si comparamos la información de los golpes de estado en diversos países del mundo con lo que se conoce de los intentos de derrocar el régimen en Guinea Ecuatorial, llama la atención una particularidad. En la mayor parte de otros países los ejecutores de los golpes de estado eran los indígenas, lugareños, descontentos con regímenes gobernantes. Los bandidos que atacaban a Guinea Ecuatorial eran exclusivamente los extranjeros.

No lo hablamos para asegurar que todos los habitantes de Guinea Ecuatorial están locos por Obiang y no quieren ningunos cambios en su país. No es así, tal vez. Pero lo hemos dicho para notar que el grado de insatisfacción con su gobierno (lo que sin duda existe en todo país, en todo estado) aquí, en este país es obviamente mucho menos de su valor crítico, cuando la gente está dispuesta a arriesgar su vida para cambiar el poder.

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Los que desean dividir de nuevo el pastel guineano no quieren dejar nunca sus intentos de unirse a la riqueza petrolera del país

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Entonces se levanta una pregunta justa ¿a quién y con qué no complació Guinea Ecuatorial, o sea su régimen gobernante? Todos los gemidos de los defensores de los derechos humanos con respecto a los infelices ecuatoguineanos que viven a dos dólares al día, no sirven de nada y son diseñados para confundir a los papamoscas, o para intrigar a las mujeres sentadas en un diván mirando la televisión y bordando servilletas.

Es que todos los argumentos de los críticos se rompen sólo en dos hechos que no pueden negar incluso los luchadores más obstinados y testarudos con el régimen de Obiang. Aquí están esos hechos.

El medio salario en Guinea Ecuatorial asciende a 1000 dólares al mes.

Guinea Ecuatorial no proporciona refugiados o migrantes ilegales a Europa, al revés, decenas de miles de personas proviniendo de los países de África y China vienen a Guinea Ecuatorial legal o ilegalmente. Incluso hay visitantes de España que no pueden encontrar trabajo en su patria y vienen acá, en su ex colonia, buscando un mejor destino.

Quien no sabe, Guinea Ecuatorial fue colonia de España en el pasado remoto. En 1968 los españoles se fueron del país más pobre de África, pero ya en los mediados de la década de 1980 encontraron aquí tanto petróleo que comenzaron a llamar a la República el segundo Kuwait.

Según la información de Malabo, el Ministro de Asuntos Exteriores de Guinea Ecuatorial Agapito Mba Mokuy ya ha declarado que un intento frustrado de golpe de estado es un acto de terrorismo internacional ya que en lo acontecido fueron involucrados los terroristas y mercenarios de diferentes países, a los que podían financiar los ciudadanos de otros países. Los que desean dividir de nuevo el pastel guineano no quieren dejar nunca sus intentos de unirse a la riqueza petrolera del país. En este caso se nota una amenaza directa a los intereses de una serie de las compañías antes de todo americanas, que están trabajando en la plataforma petrolera guineana desde los primeros días del descubrimiento de yacimientos de petróleo en este país.

Así como de las compañías chinas, marroquí, egipcias y francesas que desarrollan en Guinea Ecuatorial los proyectos de infraestructura a grande escala. Los organizadores del último intento de golpe de estado podían apuntar su golpe también en SEMAC (Comunidad Monetaria y Económica de África Central), cuyos miembros además de Guinea Ecuatorial son Camerún, República Centroafricana, Gabón, República Congo y Chad y que es una de las uniones más efectivas de integración en el continente. Porque no fue sin razón que en seguida después de las primeras publicaciones en la prensa de lo que había acontecido, en Guinea Ecuatorial comenzaron a llegar las delegaciones de todos países arriba mencionados, que en una voz expresaban al Presidente Obiang su solidaridad y apoyo. La preocupación de algunos líderes de africanos está clara. Alguien quisiera ver a Guinea Ecuatorial pobre y miserable, como antes, y sus riquezas en sus manos.

Malabo, 2018.


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